Dios ¡Qué
maravilla de casa! Había oído a mi madre hablar de lo bonita que era pero nunca
me imaginé algo así, constaba de 6 habitaciones 5 cuartos de baño y después
todo lo indispensable para hacerla habitable.
Después de
dejar todas las maletas en el gran salón nos dirigimos a la parte trasera,
seguro que a una casa así no le podía faltar una piscina. En efecto, cuando
salimos fuera pudimos ver como después de pasar por un bonito porche con
tumbonas había una piscina. No cabíamos en nosotras del gozo.
Después de
ver toda la casa y elegir la habitación sobrante como sala de estudio y
biblioteca escogimos las habitaciones y fuimos guardando algunas cosas.
-¡Hey! Y hoy,
¿qué cenaremos?-pregunto Carlota.
-Es cierto, con todo esto nos olvidamos de la cena.-se sorprendió Noelia.-pues ahora tengo hambre, quiero comer, quiero comer.
-Bueno, relájate... Las despensas están vacías así que ¿por qué no aprovechamos y nos vamos a comprar al súper de la zona mientras conocemos esto un poco?-dije
-¡Si! ¡Estupendo!- grito Noelia.
-Pero hay que acabar de guardar cosas. ¡Aquí hace falta un poco de organización!
-Cierto, Aya tiene razón. Me quedo con ella y le echo una mano.- añadió Lía.
-Bueno, pues yo voy con vosotras dos para controlar lo que comprais... Me acuerdo que una vez en lugar de traer lo necesario para una fiesta os comprasteis cualquier chorrada innecesaria.-dijo Carlota.
Noelia y yo nos empezamos a reir pero asentimos. Así que mientras Aya y Lía se quedaron en la casa acabando de guardar las cosas y limpiar un poco, nosotras hicimos la compra, estábamos realmente entusiasmadas, ni que fuera la primera vez que comprábamos...
-Es cierto, con todo esto nos olvidamos de la cena.-se sorprendió Noelia.-pues ahora tengo hambre, quiero comer, quiero comer.
-Bueno, relájate... Las despensas están vacías así que ¿por qué no aprovechamos y nos vamos a comprar al súper de la zona mientras conocemos esto un poco?-dije
-¡Si! ¡Estupendo!- grito Noelia.
-Pero hay que acabar de guardar cosas. ¡Aquí hace falta un poco de organización!
-Cierto, Aya tiene razón. Me quedo con ella y le echo una mano.- añadió Lía.
-Bueno, pues yo voy con vosotras dos para controlar lo que comprais... Me acuerdo que una vez en lugar de traer lo necesario para una fiesta os comprasteis cualquier chorrada innecesaria.-dijo Carlota.
Noelia y yo nos empezamos a reir pero asentimos. Así que mientras Aya y Lía se quedaron en la casa acabando de guardar las cosas y limpiar un poco, nosotras hicimos la compra, estábamos realmente entusiasmadas, ni que fuera la primera vez que comprábamos...
Antes de
salir fui haciendo una lista sobre las cosas que deberíamos comprar. Noelia
cogió un carro y Carlota el otro mientras yo llevaba la lista de la compra y
cogía las cosas que teníamos que llevar guardándolas así en los carros. Llenamos
en total dos carros de la compra con todo lo indispensable, al menos, todo para
el primer mes.
-¿Falta algo?
-¡No Loto! Yo creo que ya está todo.
-Melissa que no me llames Loto.
-(ríe) Carlota no te enfades sabes que siempre lo hace.- añadió Noe.
-Jo, no me riñas ya sabes que yo te quiero.- fingí un sollozo.
-(rió) ¡Mira que eres tonta eh! Bueno, venga, ¿está todo?
-No, espera, ¡falta el jabón de tocador!
-Corre Noe, te esperamos en la cola.
Carlota y yo nos fuimos poniendo en la cola a esperar el turno. Cuando acabamos de pagar dijimos que queríamos que fuera un envío a domicilio, porque no podíamos cargar con todas esas bolsas. Después de pagar salimos para volver a casa. Pasamos por delante de un Starbucks y Carlota y yo entramos a por unos cafés mientras Noelia nos esperaba fuera.
-¿Falta algo?
-¡No Loto! Yo creo que ya está todo.
-Melissa que no me llames Loto.
-(ríe) Carlota no te enfades sabes que siempre lo hace.- añadió Noe.
-Jo, no me riñas ya sabes que yo te quiero.- fingí un sollozo.
-(rió) ¡Mira que eres tonta eh! Bueno, venga, ¿está todo?
-No, espera, ¡falta el jabón de tocador!
-Corre Noe, te esperamos en la cola.
Carlota y yo nos fuimos poniendo en la cola a esperar el turno. Cuando acabamos de pagar dijimos que queríamos que fuera un envío a domicilio, porque no podíamos cargar con todas esas bolsas. Después de pagar salimos para volver a casa. Pasamos por delante de un Starbucks y Carlota y yo entramos a por unos cafés mientras Noelia nos esperaba fuera.
*Narra Noelia*
Las esperé un poco más lejos de la entrada. Me aburría esperándolas y cuando me aburro tengo que hacer algo así que me puse a dar vueltas bailando, en eso que me tropecé con un bordillo y caí al suelo de culo.
-¡AY! ¡Mi trasero! ¡Qué dolor!
-¿Estás bien
hermosa?
-Si, estoy
perf…
Se me puso la
cara blanca y no pude articular palabra, tan solo me quedé mirando al chico con
la boca abierta. Era él, el chico de mis sueños, rubio con unos ojazos azules
que hacían que me perdiera en ellos…
-¿Hola?-decía
el pasándome una mano por delante de la cara.- ¿Hay alguien ahí? Veo que no eres
de muchas palabras…
-Ho…hola.-dije
-¡Vaya sabes
hablar!
-
Claro.-sonrió y me tendió la mano para ayudarme a que me levantase del suelo.
-¿Cómo te
llamas?
-Noelia.
- Bonito
nombre. Yo me llamo Niall. ¿No eres de aquí verdad?
- Lo cierto es
que no, soy de España, me mudé con unas amigas por unas becas de la
universidad.
-Que suerte.
Oye… ¿vives por aquí cerca?
- A unas tres
manzanas a la izquierda…
-Oh genial yo
t…-le sonó el teléfono.- vaya, disculpa bonita pero debo irme…
-Vaya…
-Un placer,
ojala volvamos a vernos… Noelia.-me susurró al oído después de darme un beso en
la mejilla.
Se alejó sin
decir nada mas, aunque en un momento se giró y al ver que yo seguía mirándole
agitó su brazo como un saludo y me dedicó una sonrisa. No me podía creer que
eso me estuviera pasando, nunca conocí a un chico tan guapo. Cinco minutos
después y salieron las chicas del Starbucks.
*Fin de la narración*


No hay comentarios:
Publicar un comentario